En honor al primer hombre que amé: Mi padre
Con estas palabras quiero honrarte, papi: tus enseñanzas, tus consejos, incluso tus llamados de atención y, por supuesto, tus elogios que siempre llevaron consuelo y orgullo a mi vida. Sé que en mi camino cometí errores, errores que en su momento te llevaron a tomar decisiones que no entendí. Pero ahora, con el paso del tiempo, entiendo que esas acciones tuyas estuvieron llenas de amor, un amor que me hizo más fuerte, más sabia y más consciente.
Papi, hoy te agradezco con todo mi corazón. Te agradezco cada esfuerzo, cada palabra, cada lección, porque todas esas cosas me moldearon y me ayudaron a lograr lo que soy hoy. Todo lo que hice, lo que crecí y lo que aprendí es un reflejo de lo que me enseñaste.Quiero que sepas que te amo. No hay palabras suficientes para expresar lo que siento al escribirte estas líneas. Si tuviera la oportunidad de nacer de nuevo, te elegiría una y mil veces como mi padre.
Y a quienes tienen el privilegio de tener a su padre cerca, quiero recordarles: valórenlo cada día. Abrácenlo fuerte, díganle cuánto lo aman, porque no hay mayor fortuna que tener a un padre como guía, apoyo y ejemplo de amor incondicional.
Gracias, papá, por ser mi faro, mi fuerza y mi inspiración. Siempre serás mi héroe.

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