Tengo 55 años, con dos carreras universitarias en mi haber - una como Técnico en Administración con mención en Organización y Sistemas, y otra como Licenciada en Administración con énfasis en Recursos Materiales y Financieros - y más de dos décadas de experiencia laboral, me encuentro en una encrucijada común para muchos profesionales de mi edad. A pesar de la sólida base de conocimientos adquiridos y la capacidad demostrada en áreas como adinistración, CRM, ERP, incoterms y logística, la búsqueda de empleo en mi país de acogida se ha convertido en una odisea.
La burocracia y los obstáculos administrativos a menudo obstaculizan la homologación de mis credenciales, aunque mis habilidades y experiencia no se ven afectadas por estas barreras. En un mercado laboral que tiende a favorecer a los candidatos más jóvenes, ser considerado como un "profesional sénior" puede ser un obstáculo difícil de superar, a pesar de la experiencia, la capacidad de resolución de problemas y la habilidad para liderar equipos con los que cuento.
La frustración aumenta cuando las empresas muestran falta de respeto hacia el tiempo y las necesidades de los solicitantes. Con frecuencia, las entrevistas exitosas no conducen a un empleo, y los intentos de obtener retroalimentación sobre las decisiones de contratación quedan sin respuesta. Incluso se dan casos donde se ofrece una formación no remunerada, solo para ser descartado abruptamente sin explicación alguna.
¿Por qué esta falta de consideración hacia los aspirantes? ¿Por qué la desconexión entre lo que las empresas buscan y lo que ofrecen? Es esencial que las empresas reflexionen sobre su enfoque de contratación y retención de talento, especialmente en un contexto donde la rotación de personal es alta. Se debe reconocer el valor y la experiencia de los profesionales mayores de 50 años, quienes merecen ser tratados con respeto y recibir oportunidades laborales equitativas.
En última instancia, la diversidad en la fuerza laboral, incluida la representación de diferentes grupos de edad, enriquece a las empresas y contribuye a una sociedad más inclusiva y justa. Es hora de que las empresas reconozcan y valoren plenamente el potencial de los profesionales mayores, brindándoles las oportunidades que merecen.
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